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Blog de poemas propios y tomados de la red.
Indice
Poemas 2
Poemas 3
Noche de Plenilunio

Las sarmentosas manos del abuelo
tejen una caricia de ochenta años
sobre los rubios bucles de su nieto.

Borrachera de paz en la alquería.
Ambos miran al cielo:
el pequeño jugando con estrellas
y el anciano jugando con misterios.

De pronto, levemente
como el roce de un ala sobre el viento,
una voz infantil le hace cosquillas
al solemne silencio:

Cuéntame un cuento, abuelo;
o mejor, una historia,
una de esas que tú llamas recuerdos;
una historia de amor con imposibles, con flores
y con versos.

No me digas que no.
Cuéntame, abuelo,
qué cosa es una madre?
qué es un beso ?
y a qué llaman recuerdo?

Las sarmentosas manos del anciano
aquietaron su vuelo.
el corazón aceleró su ritmo
la sangre subió incendios al cerebro,
y aquella noche azul de plenilunio
cuajada de asteroides y luceros,
a una infantil pregunta de diez años
temblaron los ochenta del abuelo.
mas era necesaria una respuesta.
en sus rodillas la exigía el nieto,
Esa pequeña humanidad curiosa
que por contar luciérnagas de cielo,
dejó los claros ojos tan abiertos
que el mismo sueño se escapó por ellos.

Era una vez,
no sé ya cuántos años
- Con voz cansada comenzó el abuelo -
Era una noche así como esta noche:
Ronda de luna en torno de los sueños,
arriba un surtidor hecho de estrellas
abajo un carrusel de limoneros;
y dejando volar la fantasía
sin medida y sin freno,
ya jugaba a enlazar constelaciones
con la soga sutil del pensamiento.

Era una noche quieta y silenciosa,
la calma se abría en círculos
concéntricos.
Sufrían de mudez todas las flores
y de aguda "parálisis el viento".
era tanto el sosiego aquella noche,
tan estático estaba el universo,
que pensé que los seres y las cosas
sólo eran variedades del silencio.

Yo miraba hacia el cielo como ahora,
pero un distinto empeño
me incitaba a efectuar triangulaciones
con vértices brillantes de luceros.
no medía la altura con el alma,
la quería medir con el cerebro.
barajaba teorías de Aristóteles,
después de Ptolomeo,
me sentía girando en el espacio
según el pensamiento de Copérnico;
calculaba las áreas barridas
por las leyes de Brahe y de Keplero,
y en eterno zumbido de colmena
me parecía que en el firmamento
obedeciendo a la atracción de Newton
revoloteaba todo el universo.

Y pensaba, buscando elongaciones,
trazando elipses,
calculando excéntricas,
si no eran más felices los salvajes
aquella tribu Thonga, por ejemplo,
que creía que el sol tan sólo era
un reflejo de mar que iba ascendiendo.

Esa noche, pequeño, meditaba
pero de pronto, el viento
se rompió con el ruido de unos pasos
que venían del huerto y tu futura madre, de veinte años,
saltó sobre los bordes del silencio.

Era así como tú: ojos azules
como dos lagos bajo el mismo cielo.
El meridiano del clavel cruzaba
por sus labios pequeños,
y la luna o el sol
tenían algo
que ver con sus cabellos.

Fue una tarde de mayo,
el surco estaba
rendido de silencio,
y casi se escuchaba en la semilla
La gestación a un paso del misterio.
se sentó en mis rodillas,
crucificó mi vida con sus besos
me miró muchas veces,
Y con voz dulce como los ciruelos,
padre, me dijo,
alguien me pisa el corazón por dentro.

Ya le siento en la sangre
jugando a solas con mi sufrimiento;
ya sé que ha de venir,
oigo su risa
galopando en el tiempo.
ha de tener los ojos tan azules
como las tardes en el mes de enero.

No importa, padre, que me duela el
alma,
que se rompa mi llanto en mil espejos;
que por mirar el sol sobre el paisaje
el ignore mi cruel desgarramiento.
para que no le hieran las espinas
yo sabré ser un copo de silencio.
Nunca le cuentes que lloré en su
ausencia
Para que no comparta mi tormento.
Dile que fui feliz, que el esperarle

Fue tan sencillo como un bello cuento.
si le has de hablar de mí,
nunca le empañes con el llanto el
recuerdo;
Dile que fue mi juventud más bella
al presentir su aliento.
No le cuentes mis horas de fatiga
que él no tiene la culpa de mi anhelo.
durante nueve meses vi en sus ojos
sus ojos, mi pequeño.
contemplaba sus trenzas y veía
los bucles de mi nieto.
Tu futuro veía por su angustia
con gajos de silencio.

Y llegaste por fin.
Mediaba enero.
La misma fecha en que tu madre
entraba a la juguetería del cielo,
para decirle a Dios que te mandara
el trompo de un lucero.

Por pintar el azul de tus pupilas,
ella cerró las suyas sin recelo.
para que tú gritaras
amordazó su aliento,
y para que tu risa fuera roja
sufrió en la suya palidez de hielo.

Ella era buena y se durmió soñando
que el fruto de su angustia sería
bueno.

Pero duérmete ya.
La noche avanza.
No le hagas más preguntas al abuelo.
un día crecerás y la existencia
te contará con sangre muchos cuentos.
entonces, con el alma lacerada,
en carne viva aprenderás, pequeño,
Qué cosa es una madre!
Qué es un beso!
Y a qué llaman recuerdo!
Las sarmentosas manos del anciano
reanudaron el vuelo.

El corazón normalizó su ritmo
la sangre apagó incendios del cerebro.
Y aquella noche azul de plenilunio
cuajada de asteroides y luceros,
entre sonrisas se durmió el infante
Y entre sollozos se durmió el abuelo.

Jorge Robledo Ortiz
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Created by nochedeplenilunio

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Solo....

Solo...
cuando contemplas
como oscurece el sol
en su pleno ocaso
solo ...
cuando ves lo
maravilloso que es
el sistema que forman
el cielo y el mar,
cuando el sol
oscurece en el horizonte.
Solo ....
cuando piensas
en tu gente y te das
cuenta que no están,
que te faltan
Solo...
cuando los
problemas te han
separado de ellos
para siempre.
Solo ...
cuando recuerdas
todo orgulloso
y no tienes
nada mas por compañero
que la brisa que baña tu
cara con su airecillo fresco,
que tu vida
como la de muchos marineros
ha sido y será
para estar siempre
solo .

                                      M.A.
Mi poema

Picoteando la cáscara
de algún viejo recuerdo
con la lluvia de Abril
nacerá mi poema
le pondré mil colores
los más puros y claros
una música tenue
y el perfume de nardos.

Como una luciérnaga
brillará titilando
subirá por los aires
escapando de mi alma
se estirarán mis manos
sin poder alcanzarlo,
se quedarán mis labios
como siempre rogando:

Que una estrella lo guíe
que lo lleve a tu lado,
pues si tú lo encontraras,
y llegas a escucharlo
mi poema de Abril
quizá viva... hasta Mayo.

  Antonio de Sevilla

Soledad de vos

Ya se, no digas nada, ahora te marchas, henchida ya tu piel de caricias fervientes, saciada ya tu sed de amor.
Adivina mi alma tu ausencia impostergable.
Y en la oscuridad de la noche se perderán tus pasos, que irán en busca de otro abrazo.
Y aquí quedaré yo, como tantas veces, mirando sin ver las paredes gastadas de esta habitación.
Llorando ya sin lágrimas tu ausencia momentánea. Porque como siempre volverás...
Volverás a buscar lo que nadie te ha dado, volverás a mi orilla de arena caliente, de noches inflamadas por llamas candentes.
Y aquí te esperaré, susurrando tu nombre al oído de la luna, porque solo ella es testigo de mi soledad de vos.

                                    nochedeplenilunio
Que sería de mi.

Si te marcharas.
Si mataras los pájaros de sueños, robándote el cielo donde vuelo.
Qué sería de mí..
Si te marcharas.
Si te llevaras la luna a otro cielo, tornando mis noches mas oscuras.
Qué sería de mí.
Si te marcharas y tu barca encallara en otro puerto quitándole la magia al ocaso.
Qué sería de mí.
Si te marcharas.
Y bebieras el vino de la sangre secando la acequia de mi vida.
Qué sería de mí.
Si un álito de inconciencia te empujara a recorrer otros prados en el ángelus.
Qué sería de mí.
Tal vez nada sería...

nochedeplenilunio
Prisionera en mi.

Fue tan lindo, pero tan breve.
Ya pasaban las cuatro estaciones.
Qué lástima.
Yo que soñé temblar las caricias,
tengo que morder afanes de ausencias.
Necesitaba ya , mas de la cuenta,
sentirte conmigo. ¡Que pretención!
Compartir pensamientos y reír,
al igualar los deseos de siempre.
Pero no. Ya no.
El obsecado apuro me expulsó del paraíso tibio
en el corazón que habitaba.
Y así murieron las estrellas...
Y la luna amortajó mi noche desvelada.
Mis manos cayeron exhaustas de tanto reclamar
el reposo de las tuyas, y encontrar la nada.
Pero no podrás prohibirme que te quiera,
por siempre y para siempre.
Porque te llevo prisionera en mí.
Como la tristeza en tu mirada,
las rosas en tu piel.


Autor desconocido (Diario Puntal)
 
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Meter Started: Jul 26, 2009
Poemas 2